Inspirada en Possibility de Lykke Li

martes, 24 de noviembre de 2009 en 15:06
Y la luz se esfumó… estaba todo callado y oscuro. Había algo en aquella dañina oscuridad que aplastaba sus párpados en algún lugar del mundo físico, obligándolo a quedarse allí, en ese lugar tan poco apetecible.
“¿Cuándo será el tiempo de volver?”, se preguntaba el anciano. Sus pensamientos eran como una especie de ondas invisibles, pero materiales, casi parecía que se los podía tocar mentalmente. Seguía sin haber rastro de luminiscencia, aunque, se escuchaba un tum-tum en la lejanía. Como el ritmo del tic-tac del reloj. Tum-tum, se iba acrecentando en volumen de a poco. Primero, como si estuviera al lado, como si pudiera rozar con la mano el origen de ese sonido, hasta luego como si se encontrara en su interior y fuera una bomba a punto de estallar. Lo aturdía, estaba en todos lados.

TUM-TUM, TUM-TUM, TUM-TUM.

Silencio. Luz.

Estiró su mano, o eso sintió que hacía y tuvo la sensación de liviandad. Entonces, se encontró en un lugar nuevo, hermoso, paradisíaco. Un sitio que ni en sus sueños hubiera imaginado.

- Comprendo. – dijo con voz rasposa, característica de la edad, y sonriendo divertido de su propia derrota. – Esta vez, me has ganado.

De la gran puerta metálica, salió un hombre con bata, guantes, gorro y mascarilla. Si a Amy no le hubieran enseñado desde sus primeros añitos que los doctores, a pesar de parecer aterradores, ayudaban a la salud de la gente, la niña de cinco años hubiera salido corriendo. Su padre se paró para hablar con el recién llegado a unos metros de distancia, mientras su madre la abrazaba sentada a un lado de ella. Sus grandes ojos verdosos buscaban bien abiertos algún indicio de lo que estaba pasando, pero entonces, en su cabeza sintió algo húmedo. Levantó la vista, donde encontró a su madre mirando lastimosamente a su esposo, con lágrimas escurriéndose por todo su rostro. Esta se percató de que la observaban, e intentó tranquilizar a la pequeña frotando su cabeza con sus suaves y cálidas manos.

- Lo siento, hicimos todo lo que pudimos. – dijo el señor de la bata.

Y por primera vez, Amy vio cómo su padre se quedaba sin palabras, apoyándose contra la pared y escondiendo su cabeza entre las manos. Su madre se alejó de su lado, para consolarlo a el, que ya estaba resbalando lentamente al suelo, acurrucado en la esquina y llorando como un bebé en el hombro de su madre. Lentamente, una tímida lágrima cayó de su ojito.



Eugenia Aranda

1 Responses to Inspirada en Possibility de Lykke Li

  1. Anónimo Says:

    Eugee q más puedo decirte?? ya sabés: ME ENCANTA COMO ESCRIBÍS!!

    che.. tmp le vendría mal un poquito de positivismo a tu blog no?? :O

    te quierooo

    PD:y a me bajo la canción :)

    Antoo

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